Santa Cruz Verde 2030 avanza con firmeza

Nadie puede hurtar a los chicharreros su legítima aspiración de vivir cada día mejor en esta ciudad.

El acuerdo de colaboración público-privada que firmé en junio de este año con CEPSA para la recuperación de los terrenos de la Refinería y la conformación de un gran sistema de zonas verdes y equipamientos en la superficie resultante avanza adecuadamente.

Más allá del ruido que algunos quieren crear a propósito de este histórico acuerdo, el ayuntamiento, la propia compañía, el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias hemos dado pasos desde entonces para que el proyecto Santa Cruz Verde 2030 sea realidad en los términos y plazos previstos. El último, esta misma semana, en una reunión en la que se planteó como fecha de inicio de los trabajos de desmantelamiento de las instalaciones el primer semestre de 2019.

Una ciudad no se construye de un día para otro, pero sí un día tras otro, con trabajo, dedicación y constancia. Y eso es, precisamente, lo que llevo haciendo casi ocho años al frente del ayuntamiento. Más aún en este caso concreto, cuando tenemos entre las manos un proyecto enormemente ambicioso e igualmente complejo, tanto desde el punto de vista administrativo como desde la ejecución directa de los trabajos.

Quiero insistir que el objetivo de Santa Cruz Verde 2030, tal y como está recogido en el propio acuerdo, es la regeneración urbana del área que actualmente ocupa la refinería, logrando una ciudad más equilibrada y sostenible mediante la creación de un gran sistema de espacios libres en los terrenos que actualmente ocupa, sustituyendo el actual uso industrial por otros de carácter residencial, turístico, comercial o, incluso, dotacional, o una combinación de ellos que complementen los usos recreativos de la zona, como el Parque Marítimo César Manrique o el Palmetum, o los de ferias y congresos, con el recinto ferial y el Auditorio de Tenerife Adán Martín.

De los cerca de 600.000 metros cuadrados que ocupa ahora la Refinería, el 67 por ciento quedará como suelo público; es decir, como suelo para zonas verdes, equipamientos y dotaciones. El resto será suelo de carácter lucrativo, donde se podrán desarrollar usos residenciales, turísticos o terciarios.

Más allá de esta distribución genérica, en el acuerdo firmado no está categorizado ningún suelo, ni urbano consolidado ni urbano no consolidado. Cualquier interpretación que se realice a partir de esa distribución es, hoy por hoy, una mera conjetura. También resulta sorprendente que se entienda la expresión “regeneración urbana” como equivalente de una determinada una categorización del suelo.

Santa Cruz Verde 2030 es un gran proyecto, que transformará completamente el aspecto de la ciudad en esa zona y que facilitará nuevas formas de ocio y esparcimiento para los vecinos y generará oportunidades económicas para el municipio.

Y por descontado, respetará escrupulosamente lo que fije la ley en materia de cesiones de suelo y lo que se disponga en la normativa urbanística del municipio.

Estos días se han escuchado voces contrarias al plan y falsedades en torno al mismo, que el tiempo se encargará de corregir. Son los que propugnan el “no” por sistema y se colocan en contra de Santa Cruz por exclusivos intereses partidistas.

Por mi parte, seguiré trabajando en hacer realidad el gran sueño de los chicharreros, a quienes nadie puede hurtar su legítima aspiración de vivir cada día mejor en esta ciudad.